Discursos por la libertad

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«»Hijos de Gondor y de Rohan, mis hermanos… Veo en vuestros ojos el mismo miedo que encogería mi propio corazón. Pudiera llegar el día en que el valor de los hombres decayera, en que olvidáramos a nuestros compañeros y se rompieran los lazos de nuestra comunidad. Pero hoy no es ese día. En que una horda de lobos y escudos rotos rubricaran la consumación de la Edad de los hombres. ¡Pero hoy no es ese día! ¡En este día lucharemos! ¡Por todo aquello que vuestro corazón ama de esta buena tierra! ¡Os llamo a luchar, hombres del Oeste!»»

«»Hijos de Escocia, ¡soy William Wallace! «¡William mide más de dos metros!» «Sí, eso dicen, y mata hombres a cientos, y si estuviera aquí, acabaría con los ingleses echando fuego por los ojos, y también rayos por el culo. Yo soy William Wallace, y estoy viendo a todo un ejército de paisanos míos, aquí, desafiando a la tiranía. Habéis venido a luchar como hombres libres, y hombres libres sois, ¿que haríais sin libertad? ¿Lucharéis? «No, huiremos, y viviremos…» «Luchad y puede que muráis. Huid y viviréis, un tiempo al menos. Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces por una oportunidad, sólo una oportunidad, de volver aquí a decir a nuestros enemigos, que puede que nos quiten la vida, ¡pero jamás nos quitarán la libertad!»»

«»Recordadnos», la más sencilla de las órdenes que un rey pueda dar. «Recordad por qué morimos». No deseaba homenajes, canciones, monumentos o poemas de guerra y valor… Su deseo era sencillo, sólo… «recordadnos». Fue lo que me dijo. Esa era su única esperanza, que a toda alma libre que pase por ese lugar, en los innumerables siglos que están por llegar, desde las piedras milenarias, nuestras voces puedan susurrar «decid a los espartanos caballeros que aquí, por la ley espartana yacemos…».

Así falleció mi rey, y también mis hermanos, hace apenas un año… Mucho he reflexionado sobre las enigmáticas palabras de victoria por parte de mi rey. El tiempo le ha dado la razón. Y de griego libre a griego libre se transmitió el mensaje de que el valeroso Leónidas y sus trescientos hombres, tan lejos del hogar, entregaron la vida no sólo por Esparta, sino por toda Grecia y por la promesa que este país representa. Y aquí, ahora, en esta escarpada tierra llamada Platea, las hordas de Jerjes se enfrentan a la aniquilación. Ahí están los bárbaros desalmados. El corazón encogido y tembloroso el pulso. Aterrorizados, pues son conscientes del despiadado y brutal horror que sufrieron frente a las espadas y lanzas de los trescientos. ¡Y ahora, desde el otro lado de la llanura, contemplan a diez mil espartanos a la cabeza de treinta mil griegos libres! ¡Auuh! El enemigo únicamente nos triplica en número, alentador para cualquier griego. En este día liberamos al mundo del misticismo y la tiranía, y damos la bienvenida al futuro más esperanzador que hayamos imaginado. ¡Demos las gracias a Leónidas y a sus trescientos valientes! ¡Hacia la victoria!»

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3 comentarios

  1. Todos estos me los sé de memoria, pero se les olvidó poner el de Theoden, cuando la carga de los Rohirrim:
    Théoden: Éomer, forma a tus éored en el flanco izquierdo.
    Éomer: Flanco listo.
    Théoden: Gamelin, sigue el pendón del rey hasta el centro. Grimbold, coloca a tu compañía a la derecha en cuanto superéis el muro. ¡Avanzad sin temor a la oscuridad! ¡Luchad! ¡Luchad jinetes de Théoden! Caerán las lanzas… se quebrarán los escudos… aún restará la espada. ¡Rojo será el día hasta el nacer del sol!
    Dernhelm: Pase lo que pase quédate a mi lado, yo cuidaré de ti.
    Théoden: ¡Cabalgad! ¡Galopad! ¡Cabalgad! ¡Hasta la desolación y el fin del mundo! ¡Muerte!

  2. muy buenos de verdad si tienes mas no te importaria enviarlosss yo soy militra y aveces uso algunas de estas fraces para arengar mis tropass se llenen de valor y disfruten de su entrenamiento que la mayoria son muy duros me interzaria que me envies mas de asi como los quie as escrito nos vemosss