Tres horas de comentario de texto

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Comentario de texto para Literatura: Estrofa XXXV de las «Coplas de don Jorge Manrique por la muerte de su padre, el maestre don Rodrigo».

«Non se vos haga tan amarga

la batalla temerosa

qu’esperáis,

pues otra vida más larga

de la fama glorïosa

acá dexais.

Aunqu’esta vida d’honor

tampoco no es eternal

ni verdadera;

mas, con todo es muy mejor

que la otra temporal, peresçedera.»


Las «Coplas por la muerte de su padre» son una elegía escrita por Jorge Manrique con posteridad al 11 de noviembre de 1476, fecha del fallecimiento de su progenitor, don Rodrigo Manrique, noble levantisco de reconocido prestigio.

El autor, Jorge Manrique, fue un poeta nacido en Castilla en 1440 (aunque este dato no es seguro del todo, al igual que el lugar donde nació), y falleció en 1479 en Santa María del Campo (actual provincia de Cuenca). Su pobra poética no es muy extensa; apenas cuarenta composiciones que se suelen clasificar en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal. Son, en general, obras satíricas y amorosas convencionales dentro de los cánones de la poesía cancioneril de la época. No obstante, destacan significativamente por su conjunción de tradición y originalidad, las «Coplas por la muerte de su padre» (coloquialmente conocidas como las «Coplas»), uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos.

Las «Coplas» son en realidad un extenso poema compuesto por cuarenta estrofas, cada una con doce versos, octosílabos y tetrasílabos. Estos últimos rompen el ritmo de la estrofa, por lo que se les denomina de «pie quebrado» o manriqueños», en honor al poeta que los hizo famosos.

El tema principal de las «Coplas» es la lamentación de Manrique por la muerte de su padre. Sin embargo, sin romper esta temática, el autor filosofa sobre la inestabilidad de la fortuna, la fugacidad del tiempo, las ilusiones humanas, el poder igualatorio de la muerte… También aparecen otros temas famosos como el paso inexorable del tiempo, la vida como camino, la vanidad de las cosas mundanas (vanitas vanitatum), el asunto ubi sunt? (¿dónde están…?) para evidenciar la fugacidad de la vida a través de personajes ilustres del pasado, las descripciones y elogios a don Rodrigo Manrique, los tres tipos de vida (terrenal, de la fama y eternal)…

Este último asunto es el que trata la estrofa XXXV de las «Coplas». En ella, Jorge Manrique explica, compara y filosofa sobre los tres tipos de vida que dejamos tras la muerte: terrenal, que es la más corta de todas, es la que empieza desde el nacimiento y acaba con la muerte; de la «fama glorïosa», que perdura algo más en el tiempo, dependiendo de la fama que se haya cogido en la vida terrenal (pero que puede desaparecer según se explica en el ubi sunt?); y eternal (que no aparece directamente en la estrofa, aunque se menciona indirectamente: «tampoco no es eternal»), que dura eternamente, puesto que se compone por las acciones y la «huella» que deja una persona en su paso por el mundo. Esta estrofa esconde una pequeña enseñanza: aceptar la muerte cuando venga («Non se vos haga tan amarga / la batalla temerosa»), puesto que en realidad no moriremos, si hemos hecho actos de honor («pues otra vida más larga / de la fama glorïosa / acá dexais»).

Analizando la estrofa, junto con las otras que componen las «Coplas por la muerte de su padre», vemos que todas tienen una estructura métrica claramente definida: 8a, 8b, 4c, 8a, 8b, 4c, 8d, 8e, 4f, 8d, 8e, 4f; rima consonante, arte menor.

En cuanto al estilo y la forma empleada, Jorge Manrique es muy innovador en relación con toda la tradición literaria anterior a la del siglo XV. El poeta sustituye el estilo elevado, típico de la poesía de esa época, por un estilo humilde, aunque no por ello poco elaborado. No pretende transmitir su ingenio cortesano, sino hablar sinceramente de algo que todos conocen, y así, llegar a todos los públicos.

Manrique deja a un lado los recursos eruditos y otros característicos de la poesía de su época, para centrarse en el empleo de metáforas («batalla temerosa» = muerte) y de imágenes («Non se vos haga tan amarga la batalla temerosa»). Aunque no puede evitar reflejar en su poesía el carácter culto que posee, matizando muchas palabras con numerosos adjetivos (temerosa, larga, glorïosa, eternal, verdadera, temporal, peresçedera…). En su estilo también abundan las interrogaciones retóricas, aunque en la estrofa XXXV no hay ninguna (no obstante, en la estrofa XVI hay varias, como por ejemplo: «¿Qué se hizo del rey don Joan?»). Las anáforas y paralelismos están ausentes en esta estrofa XXXV, y no hay muchas en las demás. Algo a destacar de la forma de escribir de Jorge Manrique, es la fuerza que les da a sus poemas con sus finales decisivos. En el caso de la estrofa manriqueña, al tener el último verso una o dos palabras en casi todas las ocasiones, la voz que se le da al final es muy potente, y queda muy bien en composición y sonoramente.

Concluyendo, la obra de Jorge Manrique, a pesar de no ser muy extensa, introduce en la literatura española importantes rasgos y características innovadoras (estrofa manriqueña, estilo humilde…) que fueron inspiración para muchas obras importantes posteriores (fueron influencia de Zorrilla, Espronceda, Ruben Darío y Machado, entre otros), así como el cambio que supuso en el género lírico de la época.

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