Lazos de amor

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Hace poco mencioné casi de pasada a Brian Weiss y su afirmación sobre la reencarnación. No quise darle demasiada importancia al llamativo tema, pues desde mi subjetiva opinión, no la tiene especialmente.

lazos de amor

Un día mi madre llegó entusiasmada con el libro Lazos de amor, uno de los más conocidos de este psiquiatra estadounidense. Un médico lo había leído y le había dicho a mi madre que me lo regalara, que cambiaría mi vida, y cuando lo terminara, que lo leyera ella también. Este presunto científico de la salud aseguraba que mi concepción del mundo cambiaría escuchando las palabras de Weiss, que comprendería muchas de las cosas que nadie se atreve a explicar del universo, que ganaría en felicidad y hasta que entendería el sentido de la muerte y sería capaz de aceptarla con alegría. Con esta violenta exposición introductoria ni yo ni nadie hubiera sido incapaz de lanzarse a devorar la novela (no literalmente, claro).

Cuando comencé la lectura ya no estaba tan convencido. La tapa del libro echaba mucho tufo a ñoñería. Pero me tapé la nariz y me zambullí en una paranoica historia sobre hipnosis, gente enamorada, gente infeliz, gente alegre… Y finalmente, como estabais todos esperando, vomité. No por la novela en sí, sino por la comedura de cabeza que intentaron meterme. Fue una sensación difícil. La verdad, no sé cómo debe interpretarse Lazos de amor, si yo lo hice mal o lo hizo aquel médico (premio a vendedor del año), o qué narices pasó. El caso es que conforme iba pasando páginas tenía cada vez más la sensación angustiosa de que estaban intentando transmitirme una religión, de que una voz predicaba en mi cabeza que me uniese a una secta. Una secta donde todos nos reencontrábamos en una fiesta eterna cuya dosis estrella era un paraíso en el que éramos gases que flotábamos contentos en el vacío.

Vislumbro una de las historias, que me dio muy mal rollo. Era algo así como que había una mujer que había perdido a un hijo, y por la noche, cada vez que asomaba la mano por la cama, sentía la mano del fantasma de su hijo agarrarla, y ella estaba muy a gusto…

En conclusión, esta entrada sólo ha servido, a parte de para rellenar (sinceridad ante todo), para comentar lo poco impresionante que es la teoría de Brian Weiss. Que no deja de estar presente en mi ideario, pero únicamente como una hipótesis, igual que ciertas filosofías o religiones. Para nada creo, por mucho que hayan testimonios, que el sentido de la vida sea la reencarnación y el encuentro con la felicidad-amor. Lazos de amor como novela es entretenida hasta cierto punto pero limitada en cuanto a relevancia científica o filosófica. Como dije antes, es mi opinión, cada uno tendrá la suya. Espero que los que discrepéis expongáis vuestras razones en los comentarios.

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1 comentario

  1. Por lo que cuentas me recuerda a «El monje que vendió su Ferrari». Creo que iba de la historia real de un empresario estresado que no es feliz y se va al Tibet creo y vende todo y de pronto es feliz. O algo así, no llegué ni a la mitad.