Taimado

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

Taipéi, de Tao Lin.

No hace falta leer nada sobre la vida de este joven autor para intuir que es un postureta y un drogadicto. Y no vamos desencaminados: Tao Lin ha subido a Instagram más de mil fotos excéntricas. «La marihuana me gusta mucho. Ha sustituido a las demás drogas», resolvió en una entrevista. Hay que tener esto en cuenta porque Taipéi es literalmente su percepción del mundo.

El libro narra un fragmento de la vida de un escritor postadolescente, un álter ego de Tao Lin o la idea romántica que tiene este sobre ser escritor, cuya carrera avanza entre fiestas, resacas y drogas. Y digo «avanza» porque, aunque a los demás nos cueste escribir cuando nos pica el culo, el éxito literario de Tao Lin (quiero decir, del protagonista de la novela) es previsible e incuestionable. Él lo sabe y por eso no le importa arruinar su cerebro a base de trufazos ni acudir alucinado a las presentaciones de sus libros.

Tres cosas me interesan de Taipéi. La primera es la manera en que el autor nos presenta su idea de bohemia. En un mundo adolescente dominado por los excesos, el protagonista destaca en ciertos aspectos: la incapacidad para expresarse (y la deificación del correo electrónico), el descontrol de la dieta y el sueño, la inapetencia sexual y la autodestrucción mediante drogas. La segunda cosa es que Tao Lin se ha adueñado de los tan odiados adjetivos acabados en -mente para crear un estilo propio; buena jugada. La tercera cosa es descubrir como, aunque los personajes viven en un constante frenesí, no ocurre absolutamente nada en la novela. El vacío posmoderno que se lleva ahora.

Share.

Comments are closed.