Pedrada en el morro

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

Stoner, de John Williams.

Una cita del propio libro lo describe a la perfección: «Como muchos hombres que consideraban su éxito incompleto, era extraordinariamente vanidoso y estaba consumido por su propia importancia».

Stoner, el libro incomprendido, el clásico que ha pasado desapercibido, es un cagarro a partir de la página 50. Y ni siquiera está bien escrito (ni bien editado en el caso de Baile del Sol; su corrector confunde «a sí mismo» con «así mismo», y esto es lo menos grave). Williams comete errores de primer curso de escritura: repeticiones innecesarias de palabras, por ejemplo.

La novela es una biografía de un muchacho que a principios del siglo pasado deja la granja familiar para irse a la universidad, se casa con una bicha mala y muere sin ser recordado. Fin. No estaría mal si nos imprimiera algo en el alma, pero no, transmite lo mismo que las películas de la siesta de Antena 3. Subrayé el siguiente párrafo y me arrepiento por la tinta gastada. Cuanto más lo leo más fría me deja:

«Aquel verano de 1918 sus pensamientos volvían a menudo al tema de la muerte. La de Masters le había impactado más de lo que hubiese deseado admitir y la primera lista de bajas estadounidenses en Europa había empezado a publicarse. Cuando había pensado en la muerte con anterioridad no había sido ni como un acto literario ni como el desgaste lento y calmoso del tiempo sobre la carne imperfecta. No había pensado en ella como una explosión de violencia en un campo de batalla, ni como un chorro de sangre brotando de una garganta rota. Se cuestionaba la diferencia entre los tipos de muerte y lo que significaba aquella diferencia, y se percató de que dentro le crecía algo de aquel amargor que había atisbado alguna vez en el corazón de su amigo David Masters».

Share.

Comments are closed.