Los posts sobre festivales de música (o cualquier invención personal) suelen ser artículos que sólo leen quienes han vivido el evento. Por eso voy a intentar ser ameno, y así por lo menos no le amargaré el día a quien se esperase una actualización decente.

The gods made heavy metal. It’s more than our religion.
El Yecla Rock Festival del sábado comenzó con la actuación de dos grupos locales y uno de Albacete: Nemes to Face, Wolframio y Angelus Apatrida. La plaza de toros se abarrotó en seguida de gente vestida de negro para la ocasión. The Bon Scott Band no pudo estar en el concierto, así que adelantaron la actuación de Stravaganzza, que estuvo impresionante. Llevaron a una bailarina pintada de oro, homenajearon a Tino Casal, y terminaron tocando mis dos piezas favoritas, “Hijo de la luna” y “Eloise”. Faltó por sonar “Requiem”, para mi deleite personal.
Una de las cosas que más me chocó fue que el vocalista del grupo, Leo Jiménez, disponía de varios botellines de agua, y cada vez que terminaba una canción, bebía un sorbo de un botellín y lo lanzaba al público. Me pregunto que habría hecho yo si hubiese obtenido uno. ¿La habría bebido como si se tratara de agua bendita del metal? La verdad es que se entregaron mucho al público.
Los que mejor se entregaron, para mi gusto, fueron los madrileños Saratoga, que tuvieron mucha carisma durante todo el espectáculo (con decir que Niko, el bajista, me guiñó un ojo, me mandó un beso, y me hizo un signo de aprobación con la mano, es más que suficiente). Se portaron muy bien en el escenario.

Con cerveza o sin cerveza, Él siempre acecha.
En este descanso, salí de la plaza para comprar agua a un precio aceptable. De repente, alguien me tocó la espalda con el dedo y me preguntó, de la misma manera que lo haría una estudiante de Ingeniería Técnica en Informática de Sistemas: “Eeerrrh… ¿tú eres Tandro?” Yo me quedé con cara whatthefuckosa. ¡Era Mota! E iba con su amiga Chú. Las primeras blogueras que conozco. ¡Muy simpáticas ellas (oooh, qué bonito, esto se merece un enlace)!
Después actuó WarCry, los cuales no me gustaron tanto como los dos anteriores porque se movieron menos, y porque tocaron pocas canciones que me sabía (lloré porque no cantaron “Mirando al mar”). Sin embargo, fue impresionante el solo de guitarra que se marcó Pablo García. ¡Lo hizo de espaldas! Tengo una foto con este guitarrista, y otra con el batería, Rafael Yugueros. También guardo la firma del cantante, Víctor García, en el reverso de la entrada del festival.

Anda, mira, si es WarCry…
La actuación de Barricada me la perdí. Me habría hecho mucha ilusión haberles visto interpretar “Víctima”, pero iba hecho un cerdo y preferí irme a la casa de mi amigo a lavarme. Tras una hora de garbeos, volví para ver a Medina Azahara y su “Necesito respirar” y “Todo tiene su fin”. Finalmente, después de conocer a algunos miembros de Nemes to Face y Wolframio (¡que ilu!), terminó la velada con los marchosos de Skizoo, que me agradaron tocando algunos temas de Incerteza.
Me lo pasé muy bien. El festival se realizó perfectamente y sin ningún contratiempo; el clima fue favorable, y había mucho ambiente. Dormí poco.