Lo que ocurre cuando un profesor no es imparcial

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Sucede que algunos profesores, maestros y tutores, olvidan que están transmitiendo enseñanzas a jóvenes que están en una edad muy influenciable, en la que captan e imitan instintivamente comportamientos de sus mayores. ¿Qué ocurre cuando un profesor no es imparcial, política e ideológicamente hablando? Lógicamente, que el alumno o alumna acaba adoptando la postura de su mentor. Y es un inconveniente que no debería permitirse en los centros de enseñanza.

El problema se agrava aún más cuando la asignatura exige una cierta objetividad pero el profesor carece de ella. Me refiero a materias en las que el modo de explicar (o el simple hecho de que sus formas de pensar y razonamiento son relevantes) condicionan aún más la influencia que éstas pueden ejercer sobre los alumnos. Asignaturas tales como Historia, Filosofía, Ética…

profesora
Profesora rememorando con furia el Tratado de Versalles.

Una clase que no se debería perder de vista es la de Educación para la Ciudadanía. El modo de entender ésta está condicionado principalmente por la postura ideológica del maestro, sobretodo porque su temática tiene que ver en aspectos generales con la sociedad, la política, la economía, etc.

La controversia está en que muchos padres o tutores quieran oponerse (y puede que estén en su derecho) a que sus hijos sean enseñados por un determinado profesor, tal vez porque éste tenga fama de pertenecer a cierto bando político, o por otras cuestiones que no vienen al caso (los de Religión siguen sospechando con el ceño fruncido). Y es que no se puede pretender que alguien se críe fuera de su casa.

¿Cuál es la solución a este problema? ¿A qué clase de respuesta se debería recurrir para dar por zanjada la polémica?

Lo ideal, lo que debería ser, en mi opinión, es que cada uno fuese libre de escoger sus propios pensamientos. Independientemente, sin influencias de ningún tipo. Algo que parece utópico, ya que por todas partes encontramos estímulos que nos conducen hacia el este o hacia el oeste: la televisión, la radio, la familia, los amigos, la publicidad, la música, los institutos… ¡estamos manipulados por todas partes!

Los profesores, maestros y tutores deberían obstinarse en educar sin matices políticos o ideológicos a sus maleables estudiantes. Sería la solución. Tendrían que enseñarlo todo, tanto lo positivo como lo negativo. Porque nadie debería juzgar a nadie si no lo conoce, ¿no creéis?

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3 comentarios

  1. Que cada uno pueda escoger sus propios pensamientos es muy utópico, ya que las primeras personas que nos influencian en nuestros pensamientos, aunque no quieran, son nuestros padres.

  2. Pingback: meneame.net

  3. Según tengo entendido, en virtud de la libertad de cátedra, un profesor no tiene por qué ser imparcial. De hecho, ninguno de los que yo he tenido lo ha sido. No obstante, lo que sí debe es tener dos dedos de frente y dejar bien claro a sus alumnos dónde acaba el temario de su asignatura y dónde sus digresiones, en caso de que haga alguna. En lo que sí estoy de acuerdo contigo es en que una clase no se puede convertir en una misa o en un mitin (quizá sí, a veces, en un debate, pero supongo que esa es una historia muy larga), pero ahí ya entra el saber hacer del profesor, no sus ideas políticas, religiosas o del tipo que sean. Yo he tenido profesores muy, muy de derechas, y no por ello desayuno Losantos por las mañanas.

    No sé qué edad tendrás tú, pero yo estudiaba cuando aún estaba vigente la LODE, y te aseguro que un COU de letras tenía una carga ideológica enorme. Piensa que teníamos: Historia Contemporánea (las revoluciones liberales, las dos guerras mundiales, la guerra civil, la dictadura de Franco, la crisis del Socialismo real…), Literatura Española Contemporánea (la generación del 98, la del 27…) y Filosofía (Kant, Rousseau, Marx, Nietzsche…). Y no es ningún secreto que entonces los temarios eran mucho más densos que ahora. Había días en que llegaba a casa con la cabeza a punto de explotar. No sé si en el Bachillerato de Humanidades actual es así, pero dudo que sea tan heavy. ¿Debemos pensar que salimos del instituto manipulados? Yo creo que no, pero creo que esas asignaturas que he citado, a pesar de que se prestan a que el profesor te dé la turra con discursitos, o te la metan doblada con una visión sesgada o tendenciosa de asuntos especialmente delicados, en la práctica es algo a lo que no ha lugar, no se hacía, y quiero creer que sigue sin hacerse. O al menos, creo que se debe mostrar a los alumnos, como me lo mostraron a mí, las dos caras de la moneda. Que lo mismo que los Nacionales se cargaron a Lorca, los Republicanos hicieron desaparecer a Muñoz-Seca, por ejemplo. A fin de cuentas, en lo tocante a esas materias, hay en cualquier biblioteca literatura y documentación más que suficiente como para comprobar si te han vendido la moto, y tampoco cuesta tanto echarle un vistazo.

    Respecto a tus temores sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía, te puedo decir que tengo dos amigos profesores de Bachillerato (uno de ellos, de izquierdas, por si quieres más señas) a los que esta asignatura no les está gustando nada. Yo, personalmente, desconozco sus contenidos, pero como tiene pinta de ser una de esas que pretenden inculcar lo que llaman «conocimientos transversales», me atrevería a aventurar, no sólo que quienes nos deben transmitir tales conocimientos son papá y mamá en casa, como bien apuntas, sino que es probable que se trate de una asignatura que se presta como ninguna otra a ser objeto de sesgo y manipulación, y que a la larga puede resultar tan abyecta como la inútil y retrógrada asignatura de Religión.

    Un saludo y gracias por pasarte por Retrobits.

    ;)