Archivo de Abril de 2008

Adiós pequeña adiós

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“Qué nombre más ridículo para una película”, piensas al principio, pero luego le encuentras el significado. El caso es que ayer la vi; a trozos, pero la vi. Me dormí a partir de la mitad de la película, y me desperté casi en el final. En seguida cogí el hilo, y contemplé el interesante desenlace.

El final de Adiós pequeña adiós (atención, se acercan spoilers) plantea una interesante cuestión moral. ¿Secuestrarías a una niña con futuro oscuro (madre drogadicta, entorno inadecuado, etc.) para darle una mejor vida, si tuvieses una coartada perfecta? Teniendo en cuenta que la madre biológica quiere a su hija. Yo no sabría qué hacer.

Por cierto, este largometraje fue el que retrasaron en Reino Unido por asemejarse al caso Madeleine.

Filosofando conmigo mismo

« ¿Por qué el futuro se pasa lento y el pasado se pasa rápido? »

- Yo, Anaxitandro

Sueño a contrarreloj

¿Os habéis preguntado alguna vez cuáles son los minutos en los que mejor se duerme? Seguro que os habéis percatado de que los últimos instantes antes de levantarse para ir al trabajo son los más placenteros. Esos momentos en los que suena el despertador y piensas “nooo, nooo, me quiero quedar en la cama, con lo bien que estoy…”. ¿Por qué será? ¿A lo mejor valoramos más las cosas cuando estamos a punto de perderlas?

Incógnita: A los zombis, justo antes de despertarse, ¿les pasará lo mismo?

El grillo Tomás (VI)

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Titanic 2: Jack is back

Sí, amigos, Jack Dawson ha vuelto, y ningún iceberg puede detenerle ahora.

Tras ser rescatado del Titanic y descongelado más de un siglo después del hundimiento del trasatlántico, Jack (Leonardo DiCaprio) tendrá que adaptarse a la vida en los nuevos tiempos, escapar de las fuerzas opresoras del gobierno, y superar la pérdida de su amada Rose.

Por supuesto, esto es un falso tráiler (muy currado, la verdad), pero hubiese sido entretenido ver las nuevas andanzas de Jack en el nuevo mundo. ¿Superaría la película los once Oscar que consiguió la primera parte?

Refugio del desierto

« Es propio de un hombre dotado de razón no desearse la muerte temerariamente, ni correr con ímpetu hacia ella, ni despreciarla con orgullo, sino esperarla como una de las consecuencias naturales. »

– Marco Aurelio

(Inspirado en un relato del único y fantástico Neil Gaiman)

En el año del Señor 1273. La sensación de pánico crece en el pecho de Abel. Se ha levantado un viento bajo, y la arena le castiga las piernas a través de los pantalones. “Un millar de cuchillos”, piensa.

Las voces… deben de estar al otro lado de esta duna… La caravana: su madre, su suegro; oye cómo le llaman. No puede pensar, le duele la cabeza. Camina retorcido, luchando contra la tormenta. Anda y anda, pero mire donde mire, observa la misma pintura: la nada infinita, un espejo dorado del cielo, sin marcos ni reflejo de vida. La arena es blanda bajo sus pies. Es inestable, traicionera. A veces está hambrienta.

Abel tropieza y cae duna abajo, y se intenta agarrar al fino polvo de roca, sin hallar asidero alguno. Entonces le invade el terror. Despega los labios y grita con palabra ronca al cruel viento del desierto. Tierra en la boca. Tose, se atraganta, y con los ojos en barro, escupe en la arena y lamenta la pérdida del fluido en ese mismo instante. Escuece y solloza.

El viento sopla y el Sol se para en el centro del cielo, que empieza a arder, como si hubiese subido el infierno por encima de Al-Magrib. Abel se cubre la cara con la capa; respira entrecortadamente. En cuclillas contra un lado de la siguiente duna, trepa con dificultad. Le duele mucho y no puede más. Tiene un odre con dos tercios de agua potable. Le durará mañana y noche, si es prudente… Sólo traga unas gotas, saboreando de sus labios la sal del mar infinito. Se le ocurre que las voces que oyó podrían haber sido meras ilusiones provocadas por la sed, el hambre y la inminente desesperación. Quizá llegase la hora de dejarse acunar por los santos… “¡No!”, le da mucho miedo perder la esperanza. La tormenta arrecia.

No escucha más que el silbido del desierto. La arena le cana el pelo y le tapa los orificios de la nariz, y sus ojos quedan atascados en la flamígera oscuridad. Se siente muy débil: una fuerte ráfaga de tres segundos, y cae rendido precipitándose en el suelo movedizo. Y ahí, Abel medita sobre su fin. Si debe acabar aquí, bien, ha viajado más que muchos, y desde muy tierna edad. Ha conocido muchas culturas, y visitado los más bellos paisajes. Pero aún quedan tantas ciudades, tantas montañas por ver…

La tormenta parece durar mil años. Luego calor…

Y silencio…

Y sueño.

Cuando levanta la cabeza, nota como el desierto le ha pasado por encima. Se limpia la arena de los ojos, y al hacerlo recuerda un cuento que le contaba su madre en la París de su infancia:

“Existe un hombre mágico que viene a ti cuando debes dormir. Es alto y pálido, y dicen que se viste con un arco iris. Tú nunca le puedes ver, Abel, pero él a ti sí. Te echa arena mágica en los ojos y así te envía al país de los sueños. Es la arena que te encuentras en los ojos al despertar o cuando estás cansado”.

Abel se sacude las ropas y observa: el paisaje ha cambiado, remodelado por el viento. Es silencioso, ya no hay remolinos ni tormenta. El suelo es liso como el cielo. Y entonces, se percata de que todo aquello le parece aterradoramente hermoso. Vacila, recién despierto, y deja huellas desiguales tras de sí. Puede ver dónde ha estado recientemente, pero nada indica su futuro. “Hombre mágico de arena, ven a mí, haz que adormezca, líbrame de mi infortunio. Llévame con Madre y con Otón. Sálvame, te imploro.”

Resuenan fragmentos de música por la tierra silenciosa. ¿En su cabeza o fuera? No lo sabe, pues le es indiferente. Un eco de cien voces distintas, palabras desdibujadas. Cuando sorbe de la cantimplora, el agua le resulta agria en la boca y le cuesta tragar por la sequedad.

Y ahí, entre la barahúnda, la oye: una voz profunda que clama su nombre. “¡Abel! ¡Abel!”… le llama. Él se sobresalta. “¿Madre?” Titubea. Y frotándose los ojos con aspereza, percibe su silueta.

“¡Espera Madre! ¡Ya me acerco!” Y cuando la alcanza, el mundo se queda en silencio y ellos se miran a los ojos tiernamente. “Madre…”

“No soy tu madre”, habla la figura, “soy la Parca, Muerte arrebatadora y de almas redentora. Tranquilo, Abel, que vengo a acompañarte hasta ella.”

¡Sorpresa! Mi carrera como locutor

No dije nada en el blog, pero hace unos meses un amigo y yo realizamos un intento de podcast, que bautizamos como SONAR (con sílaba tónica en “SO”), orientado sobretodo en noticias de nuestro instituto. Fue un proyecto con el que pasamos muy buenos ratos, pero que hasta ahora habíamos dejado de lado por falta de tiempo.

Pues bien, nuestro profesor de Comunicación Audiovisual (el mismo que mencionamos en el primer episodio) se ha enterado de lo que hicimos el último verano de la existencia de la página, y nos ha dejado (o le hemos convencido, mejor dicho) utilizar el equipo de sonido del instituto para reproducir nuestra propia radio, en horario de máxima audiencia: toda la media hora del recreo.

¡Es genial! La noticia me pilló por sorpresa porque fue mi compañero quien estuvo hablando con él, pero tras el shock del principio, he asimilado con mucho gusto la oportunidad que se me brinda. Hoy hemos estado realizando ensayos, probando el equipo y los controles de sonido. Mañana empezamos oficialmente. Ya he preparado un pequeño guión y algunos estuches con CDs de mis artistas favoritos.

Por cierto, mi cortometraje para el concurso “Encuentros Meninas” ya está terminado. Se ha quedado muy bien; con algunos fallitos, pero se perdonan, porque para ser unos meros aficionados, hemos trabajado con una soltura profesional. El lunes lo mandamos a Murcia.

Y como bonificación de vanagloria, hoy me han puesto un positivo en Literatura gracias a que hace unos años leí El camino de Miguel Delibes (la pregunta era “¿qué escritor contemporáneo suele usar el tema del Beatus ille?”). Estoy muy feliz; lo malo es que tarde o temprano acabarán volviendo las dichosas vacas flacas.

El día de la Tierra

Aunque las fábricas norteamericanas vayan a seguir contaminando como siempre, hoy, 22 de abril, se supone que se celebra el Earth Day (día de la Tierra).

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Como siempre, las web 2.0 monopolísticas (uséase, las más “punteras”) recuerdan con sus logotipos que hoy toca cuidar el planeta. Muy interesante… Páginas como Google, Yahoo!, AOL, Ask o YouTube rinden de esta manera homenaje a esta jornada ecológica. Un truco primitivo para ganarse la amistad de los navegantes, pero que funciona.

La gente debería estar ya concienciada con el desastre ecológico que estamos provocando y sufriendo, pero no es así. Por eso, en este Earth Day se vuelve a repetir lo mal que lo estamos haciendo. Me parece bien que se insista en que hay que cuidar la Tierra, aunque a estas alturas ozónicas ya deberíamos despertarnos todos los días con este recuerdo.

Hoy me han dicho la nota que saqué en el trabajo de Economía. Un deprimente 7. En fin, que habría obtenido menos si no nos hubiésemos currado una señora presentación como Dios manda.

El trabajo consistía en exponer a toda la clase todo lo que sabíamos sobre un determinado tema. A nosotros nos tocó la Unión Europea. Y, cómo no, dimos una charla a nuestro estilo.

Comenzamos explicando qué era la UE con ejemplos al estilo teletienda: "Hola, Joe. Hey, Mike. ¿Sabes qué es la Unión Europea? No lo sé, tío, cuéntamelo, necesito saberlo…" Luego improvisamos un baile del Chiki-Chiki cambiando la letra por cuatro puntos económicos. La gente nos habría tirado piedras si no se hubiesen estado meando (de nosotros).

Tras hacer una pose en honor al Equipo A, nos bailamos un flamenquillo para dar paso a los tipos de organismos que hay en la Unión Europea. Simulamos que nos metíamos en un ascensor y nos escondimos debajo de la mesa del profesor. Fue todo un show. Pero lo mejor fue cuando asomamos dos calcetines, para comentar las clases de organismos, al estilo Barrio Sésamo (uno de los personajes tenía problemas con la garganta y casi se ahoga). Estos muñecos tenían la extraña manía de gritar "¡UE!" a lo gañán.

Más tarde, hice de muñeco de ventrílocuo, y "leí" varios párrafos moviendo los labios, mientras un compañero me prestaba su voz. No se me olvidó saludar al resto de compañeros y a la profesora. También taché en un improvisado mapa europeo, los países que se unieron a la UE antes de 2001 y posteriormente a esa fecha. No se me olvidó apuntar grandes naciones como Cracossia o "el país feliz" (España).

Y para acabar, leímos algunas noticias sobre el tema y cantamos una versión un tanto modificada de "Clint Eastwood" de Gorillaz.

Los argumentos de la profesora de Economía para habernos puesto un siete era que el trabajo tenía poco contenido (tal vez tenía razón), aunque nos felicitó por lograr que los demás prestasen atención.

Andrés de la Cruz (”Boliche”)

A ver, a ver… una adivinanza: ¿Cuántos años le echáis a este actor, Andrés de la Cruz? Es el que interpreta en Los Serrano a José María Bellido, más conocido como “Boliche”.

boliche

Para averiguarlo, pinchad en enlace a su página en Wikipedia. Responded antes de mirar. (Yo tampoco me lo creía cuando me lo dijeron)