Seis cosas de Dunkerque que dan bastante risa

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En una estación donde la industria cinematográfica se va de vacaciones (no es la única industria que lo hace), Dunkerque ha sido recibida con entusiasmo por los que estamos mucho tiempo sin ver una película decente en el cine. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Si bien la calidad de esta película está por encima de la media que parasita últimamente las carteleras, tiene unos cuantos defectos que no pasan desapercibidos y que producen bastante risa:

– Estética europeizada: Aunque Christopher Nolan nos vuelva locos (rodar la trilogía de Batman fue sin duda la mejor estrategia que pudo utilizar para mejorar su personal brand), debemos reconocer que sus rasgos directivos se caracterizan por ser bastante impersonales, dándole a sus producciones todo lo que necesitan para destacar tanto como cualquier blockbuster hollywoodense. No obstante, la producción se ha trasladado a Francia: ¿Y si añadimos texto nuevo a un intertítulo que ya habíamos leído? ¿Y si le bajamos el contraste a las imágenes o torcemos el horizonte para forzar el dramatismo?

Catapum: Hay que tener claro que Dunkerque es, ante todo, un espectáculo sonoro. Si merece la pena verla en el cine es por sus efectos de sonido, tan bien compenetrados con la banda de Hans Zimmer: aviones, explosiones, disparos (¡FIIIUUUUUUMMM! ¡TA TA TA TA! ¡PAPAPA-PAPAPA!)… Y eso es bueno y es malo. Es malo porque no sabemos si sobrevivirá al paso del tiempo o simplemente a un equipo de reproducción menos sofisticado. Es malo porque a veces dejas de un lado la historia para admirar el sonido, y cuando aparecen los créditos tienes la sensación de que has visto (y oído) muchos fuegos artificiales pero nada más.

– Manejo del tiempo: Intuimos que la narración se desarrolla linealmente, pero resulta desconcertante que se intercalen acciones que ocurren en franjas horarias distintas, por no hablar de los títulos referentes al tiempo. ¿«Una hora» para qué, Christopher? ¿Y por qué la noche dura tan poco en Dunkerque? ¿Por qué en el canal de la Mancha siempre es de día? ¿Por qué los amaneceres parecen atardeceres?

– Focalización en el protagonista: Apenas sabemos nada de ningún soldado, y ni siquiera importa. Aquí lo relevante es mostrar cómo se vivió la evacuación de Dunkerque, por lo que se evita hacer referencia a la historia de los personajes. De esta manera, el espectador puede meterse en su piel para vivir la guerra en primera persona. Es una decisión inteligente por parte del director, pero ¿realmente era necesario que un protagonista nos llevara de la mano durante la evacuación? ¿No habría sido mejor asistir a una narración coral, con personajes sin nombre y apellidos, para centrarse aún más en la recreación de la batalla?

– Cillian Murphy: Ya ha quedado claro que el actor de Peaky Blinders y Christopher Nolan son muy amigos. Pero volver a ver a Murphy interpretando el papel de perturbado después de encarnar tres veces a Jonathan Crane en la trilogía de Batman, pues sí, un poco de risa nos ha dado.

– No deja de ser una americanada: Discusiones morales poco profundas, toques de humor innecesarios para aliviar tensiones («Buenas tardes»), altos cargos militares comprometidos dramáticamente con el deber y momentos tipo «Oh, hola, estaba cagando y no había visto que estabas enterrando un cadáver».

Y a vosotros, ¿qué os ha parecido Dunkerque? ¿Pensáis que estos detalles son perdonables?

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