Experimento humano

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

bebe

Todos hemos escuchado alguna vez acerca de los espeluznantes y macabros ensayos pseudocientíficos en humanos que se realizaron en Auschwitz, Ravensbrück y otros campos de concentración en la época del exterminio judío por los nazis (por citar alguno de los más suaves ejemplos: el del Dr. Rascher y sus colaboradores, que investigaron sistemáticamente los efectos de la baja presión y de temperaturas extremas en personas con vida). A raíz de conocer aquellas horripilantes historias me interesé, y empecé a indagar sobre otras barbaridades que se han hecho en nombre de la ciencia en diferentes épocas y culturas. De éstas hoy les relataré una, que a pesar de ser muy poco conocida, me resultó realmente impactante y aborrecible.

En 1928 un grupo de macabros investigadores japoneses, encabezados por el médico-biólogo Susuma Asayama y apoyados por el gobierno nipón, se propusieron estudiar cuánto había evolucionado la inteligencia y habilidades innatas de los humanos, y analizar su comportamiento y desarrollo en un entorno incivilizado, sin la existencia de influencias externas. Para tal fin reclutaron a hombres de mediana edad sin recursos económicos (en su mayoría presos), que a cambio de prometerles una pensión vitalicia para su familia (la cual en realidad nunca recibieron), y una supuesta libertad para ellos, aceptaban en entrar a formar parte de un experimento sin retorno.

Una vez iniciado el proyecto a todos ellos se les privó, mediante una sencilla operación, de la capacidad de hablar, y se les envió en dos grupos independientes (ninguno de los colectivos conocía la existencia del otro) a una isla inhabitada del pacífico. A ambos grupos los establecieron en regiones alejadas, con la intención de que tardaran muchos años en encontrarse. La finalidad del experimento en realidad no era estudiar a estos reclusos, que ya eran personas civilizadas, sino hacer que éstos sirvieran únicamente de guías (maestros) para una nueva generación (que ya crecerían sin ningún influjo externo). Por lo tanto a aquella isla, a aquellos dos grupos, además de los reclusos también llegaron niños pequeños, huérfanos; y nuevamente sólo varones, para que el ensayo durara sólo una generación. Pero toda ésta estúpida idea tuvo un desenlace precipitado y mucho más trágico de lo que cupiera esperar…

 

Pero les voy a dejar con la intriga de conocer el final, porque tengo que decirles, y es una pena, que todo lo que han leído hasta ahora es una historia que me acabo de inventar. Quizá algunos de ustedes en este preciso instante deseen matarme (lo entiendo), pues consideren que les he hecho perder el tiempo, pero otros verán que realmente no importa que la historia no sea cierta, simplemente me agradecerán que les haya entretenido durante unos minutos (¿acaso no es eso lo que buscaban?). Ha sido un aborrecible experimento, lo sé, pero la finalidad era noble: No crean todo lo que lean, vean o escuchen. Contrasten la información (lo digo porque aunque ustedes se hubieran ido dubitativos de la veracidad de este artículo, luego al contárselo a otra persona, ésta al tener como fuente un conocido no la pondría en duda, la daría por cierta, y la difundiría). En cualquier caso ahora son libres de liberar su ira conmigo y de desahogarse en los comentarios. Como auto-castigo prometo no censurar ninguno (guiño, guiño).

(Post original de Javi Moya.)

Share.

6 comentarios

  1. “Si crees todo lo que lees, mejor no leas.” Esta muy bien, aunque habias hecho que me lo creyera, sobre todo porque no habria sido raro en esos años, aunque ¿los japoneses? Con lo boñicos que son, amarillitos, algunos verdes, otros amarillo chillon xDD. Me ha gustado. Si señor xD

  2. Pues, la verdad, este experimento que descrbes (ya sé que es falso) me suena de otro que, en teoría, sí que ocurrió (que alguien me ayude a contrastarlo que hace mucho que no leo esa fuente): Un emperador chino mandó aislar a un grupo de niños y niñas sin que conocieran el lenguaje en toda su vida paraasí conocer una lengua completamente limpia de cualquier influencia cultural.
    Años después del inicio de este experimento, esos niños le fueron presentados ante el emperador pero, lejos de decir nada, todo su lenguaje se basaba en el silencio: Ni entendían a nadie ni eran capaces de hacerse entender más que entre ellos.
    Como ya he dicho, lo leí hace tiempo y no lo contrasté en su momento. Como anécdota inspiradora para según qué historias va genial ^_^

  3. ja ja me dio risa, saber q estaba perdiendo mi tiempo, maldita sea, chale, no suelo leer completos los articulos yt mira, cai mta, creo q debo recomendar esta pagina, al final de cuentas me rei jajaja, pero si me gustaria golpear tu hombro… saludos