Cincuenta razones para vivir

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1. La secuencia de la formación del universo en The tree of life, con el tema «Lacrimosa» del compositor polaco Zbigniew Preisner.

2. La cerveza Staropramen® Nefiltrovaný (sin filtrar).

3. La grande bellezza, de Paolo Sorrentino.

4. El tema «The Gunner’s Dream» de Pink Floyd, cuando la voz de Roger Waters se funde con el saxo de Raphael Ravenscroft.

5. The Sandman, la magnum opus de Neil Gaiman, donde confluyen culturas y religiones y que se puede venerar como una deidad absoluta.

6. La segunda estrofa de los Cantos de vida y esperanza de Rubén Darío: «El dueño fui de mi jardín de sueño, / lleno de rosas y de cisnes vagos; / el dueño de las tórtolas, el dueño / de góndolas y liras en los lagos». Y la última estrofa del «Retrato» de Antonio Machado: «Y cuando llegue el día del último viaje, / y esté a partir la nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo ligero de equipaje, / casi desnudo, como los hijos de la mar».

7. Monkey Island II: LeChuck’s Revenge y su final.

Captura de pantalla de Monkey Island II (1991), de LucasFilm Games®

8. Rafael Chirbes.

9. The Stone Roses y los versos «I’d like to leave the country / For a month of Sundays / Burn the town where I was born» de «This is the One».

10. Lo que le susurra Bill Murray a Scarlett Johansson en la escena final de Lost in Traslation.

11. El fragmento de Siddharta sobre encontrar.

«¿Qué podría decirte, venerable? Quizá que has buscado demasiado. Que de tanto buscar, no tienes ocasión para encontrar». «¿Cómo es eso?», preguntó Govinda. «Cuando alguien busca —continuó Siddharta—, fácilmente puede ocurrir que su ojo solo se fije en lo que busca; pero como no lo halla, tampoco deja entrar en su ser otra cosa, ya que únicamente piensa en lo que busca, tiene un fin y está obsesionado con esa meta. Buscar significa tener un objetivo. Encontrar, sin embargo, significa estar libre, abierto, no necesitar ningún fin. Tú, venerable, quizás eres realmente uno que busca, pues persiguiendo tu objetivo, no ves muchas cosas que están a la vista».

12. Las máquinas de escribir.

13. Ennio Morricone, John Williams y Hans Zimmer, y el hecho de que han puesto banda sonora a nuestras vidas.

14. Las casas bonitas. (Alguien dijo una vez que alguien dijo: «Viajaría toda la vida si supiera que tengo otra vida para pasarla en casa». Esos alguien, seguramente viajeros nostálgicos comunicándose en la interlineación de la aventura, estarían en la situación de advertir que no hay viaje digno sin ese punto de partida y de retorno que es el hogar).

Coral Gables Residence (2012), de Touzet Studio

15. El Azkuna Zentroa de Bilbao, mi segunda casa.

16. Los pequeños placeres de la vida: explotar las burbujas del plástico de burbujas, apretar los botones de la Game Boy®, bañarse en el mar, el olor a gasolina, la textura del trdelník, el chocolate con leche y almendras… <3

17. Un batido de chocolate en el New York Cafe de Budapest (el auténtico batido de 5 $). <3 <3

18. La aurora polar.

19. La intro de Westworld.

20. El tercer movimiento de «La catedral», del guitarrista paraguayo Agustín Pío Barrios.

21. El mármol transformado en carne, la verdadera alquimia.

Detalle de «El rapto de Proserpina» (1621-1622), de Gian Lorenzo Bernini

22. La obra inédita de J. D. Salinger.

23. La serie fotográfica Sentimental Journey/Spring Journey, de Nobuyoshi Araki.

24. El pianóctel de La espuma de los días:

«A cada nota –dijo Colin– hago corresponder un alcohol, un licor o bien un aroma. El pedal corresponde al huevo batido y la sordina al hielo. Para el agua de Seltz hace falta un trino en el registro agudo. Las cantidades están en proporción directa a la duración: a la semifusa equivale un dieciseisavo de unidad, a la negra la unidad, y a la redonda cuatro unidades. Cuando se toca una canción lenta, se activa un sistema de registro para que no aumenten las medidas –lo que daría un cóctel demasiado abundante–, aunque sí el contenido de alcohol. Y además se puede, si se quiere, según la duración de la canción, hacer variar el valor de la unidad, reduciéndolo por ejemplo a una centésima parte, para obtener una bebida en la que se tengan en cuanta todas las armonías mediante una regulación lateral».

25. El concierto para piano en fa sostenido menor, op. 20, de Alexander Scriabin.

26. Los videoartes del artista esquizofrénico Tobias Stretch.

27. Miguel Noguera.

28. Las vistas desde el Metrónomo del parque Letná, en Praga.

29. El primer cuarto de hora de 2001: A Space Odyssey.

30. El «thank you» de Björk al final de cada tema en directo.

31. Las casualidades poéticas, como ver a dos ciegos chocarse o que al copiar la última frase de Por el camino de Swann el procesador de textos la transforme así : «El recordar una determinada imagen no es sino echar de menos un determinado instante, y las casas, los caminos, los paseos, desgraciadamente, son tan fugitivos como los anos» (Proust y la fugacidad del pompis).

32. La Pietá de Kollwitz, el monumento a las víctimas de guerra más conmovedor del mundo.

33. El día en que Marina Abramovic y Ulay se reencontraron.

34. «Blackstar» de David Bowie, una novela perfecta hecha canción («How many times does an angel fall? / How many people lie instead of talking tall?»).

35. La obra pictórica de Iliá Repin. La obra pictórica de Daniel Arsham.

«Inlet» (2007), de Daniel Arsham

36. Los sueños y ambiciones del hombre occidental expresados y resumidos en oníricos anuncios de perfumes (Miss Dior Cherie, Bleu de Chanel, Gucci Bloom…).

37. La pesadilla de Bloodborne… su ambientación inspirada en la obra de Zdzislaw Beksínski…

38. Despertarse con la despertà.

39. La banda sonora de Twin Peaks, y en especial «Laura Palmer’s Theme».

40.Teorías sobre la condición humana y el universo. Y Solenoide, de Mircea Cartarescu:

«Porque habría sido (y es) terrorífico descubrir que sí, que por todas partes hay señales que me requieren, que gritan para que las descifre, pero que mi mente, el ganglio protegido por el tejido óseo, no es capaz de unir de forma coherente y, menos aún, como un túnel o una escapatoria. No he vivido en vano, me digo a cada instante de mi vida, por no haberme convertido en escritor, por ser un pobre profesor de Lengua Rumana, por no tener familia ni dinero ni fama en este mundo, o por vivir y morir entre ruinas, en la ciudad más triste sobre la faz de la tierra. Sino porque me hicieron una pregunta para la cual no he hallado respuesta, porque pedí y no se me concedió, llamé y no me abrieron, busqué y no encontré. He aquí el fracaso que me aterroriza».

41. La panorámica de la Torre Eiffel desde la cafetería de la Torre Montparnasse.

42. Little Big Adventure 2 (Twinsen’s Odyssey), una joya de videojuego que pasó por España sin pena ni gloria.

Captura de pantalla de LBA2 (1997), de Adeline Software®

43. David Fincher.

44. Federico García Lorca.

45. Benidorm.

46. Leer Hambre, de Knut Hamsun, en un parque, en invierno y con el estómago vacío.

47. La destrucción de un mandala, símbolo del fin de todas las cosas.

48. «And if a double-decker bus / Crashes into us / To die by your side / Is such a heavenly way to die».

49. Skogskyrkogården, el cementerio del bosque en Estocolmo.

50. Los textos pedantes, la autorreferencialidad, la metaliteratura.

 

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