No dije nada en el blog, pero hace unos meses un amigo y yo realizamos un intento de podcast, que bautizamos como SONAR (con sílaba tónica en “SO”), orientado sobretodo en noticias de nuestro instituto. Fue un proyecto con el que pasamos muy buenos ratos, pero que hasta ahora habíamos dejado de lado por falta de tiempo.

Pues bien, nuestro profesor de Comunicación Audiovisual (el mismo que mencionamos en el primer episodio) se ha enterado de lo que hicimos el último verano de la existencia de la página, y nos ha dejado (o le hemos convencido, mejor dicho) utilizar el equipo de sonido del instituto para reproducir nuestra propia radio, en horario de máxima audiencia: toda la media hora del recreo.

¡Es genial! La noticia me pilló por sorpresa porque fue mi compañero quien estuvo hablando con él, pero tras el shock del principio, he asimilado con mucho gusto la oportunidad que se me brinda. Hoy hemos estado realizando ensayos, probando el equipo y los controles de sonido. Mañana empezamos oficialmente. Ya he preparado un pequeño guión y algunos estuches con CDs de mis artistas favoritos.

Por cierto, mi cortometraje para el concurso “Encuentros Meninas” ya está terminado. Se ha quedado muy bien; con algunos fallitos, pero se perdonan, porque para ser unos meros aficionados, hemos trabajado con una soltura profesional. El lunes lo mandamos a Murcia.

Y como bonificación de vanagloria, hoy me han puesto un positivo en Literatura gracias a que hace unos años leí El camino de Miguel Delibes (la pregunta era “¿qué escritor contemporáneo suele usar el tema del Beatus ille?”). Estoy muy feliz; lo malo es que tarde o temprano acabarán volviendo las dichosas vacas flacas.