Este juego de ordenador educativo es uno de los que me han dejado más whatthefuckoso. Es una aventura gráfica de Anaya para niños, y destaca por ser todo lo contrario, un reto para pacientes y valientes.

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Estos simpáticos amigos aún no saben lo que les espera.

Topi y Teo 2 comienza con el ultimátum que le da un millonario loco a una pareja que vive en una mansión. Si no le pagan (Dios sabe qué) antes de media noche, convertirá el bonito hogar, que ha sido heredado generación tras generación por la familia, en un vertedero. La pareja se lamenta desesperanzada: “Si hubiésemos encontrado el tesoro familiar, la mansión ahora estaría a salvo.” Y Topi y Teo (un topo y un mosquito), que estaban escuchando la conversación escondidos, deciden buscar por el interior del edificio el necesitado oro, y ayudar un poco (¡que ya estaba bien!). Pero les queda poco tiempo para que las campanas toquen las doce…

Una vez en el recibidor, nos encontramos con una red de puertas que se dividen en más puertas. Nos toca rastrear cada una de las habitaciones con nuestra lupa, para encontrar pistas y objetos que nos ayuden a continuar en la aventura. No es nada fácil. Hay entradas cerradas, fantasmas que no nos dejan pasar, situaciones que nos asustan (de lo que hablaré a continuación), y lo peor: los objetos que necesitamos para avanzar a veces son prácticamente invisibles. ¿Cómo un niño de ocho años va a tener la paciencia suficiente como para encontrar, entre una maraña de píxeles, el exacto? ¡Si no la tiene ni mi tío!

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¡Susto que te crió! Ya te lo estaba advirtiendo la música…

Definitivamente, Topi y Teo 2 no es una buena experiencia para los niños. De pequeño hasta me daba miedo jugar: fantasmas, calaveras, melodías aterradores, laberintos siniestros, esqueletos, sustos, y hasta una tabla periódica, hacían que sumergirse en esta aventura fuese la experiencia más aterradora de mi infancia. Quién sabe, tal vez esta mala prueba psicológica me ayudase a aprender más…

Si lo que queréis es que vuestros hijos mojen sus pantalones, no lo dudéis cabritos, obsequiadles Topi y Teo 2: En busca del tesoro perdido. No os olvidarán en la vida, os lo aseguro. La experiencia será peor que si les hubieseis gastado la cruel broma del laberinto. Pero si queréis que duerman bien por las noches y que además aprendan, regaladles el Pipo de toda la vida.

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“¡Estupendo! ¡Has encontrado el cuerpo del frigorífico!”