Y no precisamente porque me hallan elegido para presentar la nueva película de Iron Man, sino porque mañana temprano me ponen la ortodoncia en la parte de abajo. ¡Qué espantoso horror! Otra vez a recurrir al ibuprofeno, a los alaridos, y a los mordiscos en los nudillos para evitar el dolor y la locura. Y más vale que no me rocen en los labios ni se me quede la boca como a un pato. Y mucho más vale, que pueda seguir tocando canciones de videojuegos con los dientes.

ortodoncia