El caso es que hace unos minutos estoy yo, frecuentando la cocina como de costumbre, haciéndome un vaso de leche con galletas (una merienda realmente complicada de preparar). Después de meter el vaso en el microondas y sacar la cucharilla del cajón, miro el interior de la botella de agua (la que se encuentra junto al microondas): ¡Su superficie bailaba y temblaba, igual que en Jurassic Park!
Creía que ese fenómeno se debía al choque del cajón al cerrarse, pero más tarde, mi eficaz inteligencia descubre, ¡que era por culpa del microondas!
Joer, ¿eso del agua es normal? Pues anda, otro cacharro roto… pero al menos yo tengo una cosa que vosotros no tenéis… ¡¡agua radiactiva!! (Tal vez eso explique lo de mi tercer ojo…)