Lo peor de la crisis no es el pedo que nos dan todos los telediarios todos los días. Ni tampoco la depresión que supone tener que aguantar la tempestad con el cuello en alto durante unos indefinidos años más. Para mí, sin duda lo peor de todo es la cara de aquél padre que quiere darle de comer a su familia y que no puede. Esa cara, que puede resumir la crisis devolviéndote una mirada, me da mucha pena…

¡A la mierda todo! ¡Que se hundan las economías de todo el mundo! ¡Volvamos a empezar de cero! ¡Que vuelva el trueque! ¡Que vuelva la peseta!