Declaro, popular e íntegramente, que decir “me gusta Estopa, El canto del Loco, Pereza, Belinda, Xheelaz, Delincuentes, Maná, Pignoise, Andy y Lucas, Chenoa o la-madre-que-los-parió” no convierte a ningún individuo de este planeta en un ser de lo más abierto y variado en cuanto a gustos musicales se refiere. Por lo menos delante de mí.

Tampoco decir “Crepúsculo” sirve para afirmar que eres un cinéfilo. No vale. Es una mierda de película, ¿entendido? Y lo mantendré hasta que me llame Steven Spielberg por teléfono y me diga que me equivoco. (Por favor, Steven, llama.)