El Sindicato de Estudiantes ha convocado sendas huelgas estudiantiles los días 22 de octubre y 13 de noviembre, en contra del plan Bolonia, un sistema educativo común a toda la comunidad europea.

Las motivaciones y cambios más importantes de este proceso son los siguientes:

  • Sistema Europeo de Transferencia de Créditos. Un graduado podrá competir con cualquier otro en todos los países firmantes. (Ahora mismo es muy difícil comparar un título universiterio de un español con el de un inglés, puesto que sus sistemas educativos superiores son diferentes. Con el nuevo plan, ambos tendrán los mismos títulos y estarán en igualdad de condiciones para enfrentarse al mundo laboral.)
  • Sistema de titulaciones de 2 ciclos, el primero de 3-4 años de Grado, y un segundo de 1-2 años de Máster. “Se pretende conseguir con esto una mejora de la incorporación de los estudiantes al mundo del trabajo gracias a un carácter más modular de las titulaciones.”
  • Financiación de universidades y reducción del gasto público en educación.

El Sindicato de Estudiantes se opone, entre otras cosas, por lo siguiente:

  • Desaparecen las licenciaturas y diplomaturas, ahora todas las carreras pasan a ser “grados” de cuatro años.
  • Para obtener estudios superiores (equivalencia a una licenciatura) hay que cursar dos años más, y habrá que pagar 3.000 euros aproximadamente.
  • Desaparecerán las becas actuales para convertirse en “becas-créditos”, es decir, las ayudas que se den habrá que devolverlas cuando se obtenga un trabajo.
  • Las prácticas en empresas no serán remuneradas.
  • No a la escuela privada.

Y como punto final, reivindicar que haya “un puesto de trabajo digno al acabar los estudios, o subsidio de desempleo indefinido igual a mil euros hasta conseguirlo”. Lo tengo claro: yo mañana voy a clase.