Hacerse blogs está de moda, y cada vez más entre los famosos de la televisión. Berto, Buenafuente, Jordi Évole, Quequé o Javier Capitán son algunos de los personajes conocidos que se han sumergido en la ola de las bitácoras. Pero, si os fijáis, la mayoría de éstos no tiene a la vista ningún e-mail en sus páginas para contactar con ellos, aunque dejan los comentarios abiertos; esto es comprensible. A veces es al revés: comentarios cerrados pero hay página de contacto. Tampoco está mal; estas personas recibirán decenas o incluso cientos de correos diarios, deberán estar saturados.

Lo que mosquea un poco es cuando no incluyen ni una cosa ni la otra. Ya no sea porque el lector se sienta “marginado”, sin opción a expresarse, sin medios para añadir su voz al mundo de la web 2.0, sino porque me parece una falta leve de respeto hacia él. ¿Por qué les ha dado a los famosos por hacerse blogs, que se supone que son un medio de comunicación muy directo y cercano, si después no permiten comunicación alguna en ellos? No lo entiendo.

Una foto de Juan y Medio que no viene a cuento. Juan y Medio me cae bien.

No me explico qué diversión tiene actualizar un weblog en el que parece que nadie te lee. Tampoco comprendo qué debería hacer un visitante si se siente ofendido/plagiado por un artículo. ¿Cómo se queja? ¿Cómo sugiere?

El último famoso en abrirse un weblog ha sido el humorista Luis Piedrahita, otro que ha seguido el ejemplo de incomunicarse con sus lectores. Tal es el caso que uno se llega a preguntar si de verdad es él mismo quien redacta los artículos. En fin, esperemos que estas tendencias cambien y esta gente (aunque el mensaje puede aplicarse perfectamente a otras personas, perdón por lanzar la piedra a los famosos) quiera abrirse más a la expresión y a las nuevas tendencias. Internet no muerde (bueno, depende).